Por fin, estoy de regreso en el mugroso Distrito Federal. Se me hace un poco, más bien muy despectivo llamarle al Distrito "México", como si los habitantes de los demás estados de la república no fueran orgullosos mexinacos como yo. Eso sí, no me gusta presumir que soy chilango, eso si me degrada en potencia.
Otra buena noticia: Hoy llovió!!!. Tlaloc por fin se apiado de nuestras penosas almas acaloradas. Y es que la lluvia merecía una chela, pero estoy bien roto; desgraciadamente me contentare con un vaso de bebida negra...que, para mi jodida suerte, tampoco es algo como un vino tinto, "un merlottsito por favor monseuir".
Lo único, lo verdaderamente malo del calor es que las cucarachas salen de sus pegostiosos lugares. Ahora que lo pienso, el único animal que siempre está en el momento y lugar menos adecuados es la cucaracha; Cuando entro a mi cuarto o a la cocina, o al baño (que es por donde generalmente se filtran los pinches bichos esos) por la noche, y prendo la luz, a veces, no regularmente, hay una cucaracha en mi camino, de modo que tiene que morir. Y después de aplastarlas unas cuatro veces, es verdad soy paranoico y no creo que mueran con un sólo buen zapatazo, pienso con mucho detenimiento: ¿Morirán al instante?...
Entonces creo que mi suerte no es tan jodida como la de una cucaracha...
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