domingo, 12 de abril de 2009

Turn off that fucking T.V.

El día de ayer me encontraba estudiando en el comedor, muy cerca de ahí, como es usual, se encuentra la cocina; Mi mamá estaba preparando la comida desde hace ya un rato, la verdad es que estaba tan metido en la lectura que ni me había dado cuenta del irritante olor a chile con cebolla y jitomate que encerraba la casa en un poderoso campo de fuerza hediondo, será que la verdad es que el olor no es irritante hasta que te das cuenta que has dado más de cincuenta bocanadas de ese aire viciado.

Paré de estudiar por un rato, más bien me distraje y no pude continuar leyendo; en eso mi hermano entró a la cocina, note que caminaba con muy poca fuerza, es decir, no se esforzaba por caminar sólo lo hacía como si eso no dependiera de él; En ese momento supe con toda certeza que sufría de flojera, una enfermedad incomprensible que suele atacarnos cuando no estamos haciendo nada "provechoso", además de que es difícil quitarsela, eso no se puede así nomás. No dare un recetario para aconsejar sobre como curarse, porque he de decirte querido amigo que la flojera no tiene cura, sólo existe tratamiento, aunque no se bien cual sea.

En fin, escuché que mi hermano charlaba con mi madre al calor hediondo del chile mezclado con la cebolla y el jitomate, no recuerdo bien qué es lo que decían, sólo escuchaba un interminable parloteo, hasta que logré descifrar una de las oraciones: "Mamá estoy muy aburrido, no me imagino antes cómo le hacían para matar el aburrimiento, qué hacían sin tele...".

Tal vez la pregunta fue muy necia y por eso mi mamá no quiso responderle.

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