Hoy tuve el privilegio de ir al museo de arte popular (MAP) ubicado en la calle Independencia frente al Teatro Metropolitan. En esta ocasión había una exposición de piñatas, que ciertamente no eran para romperse en ninguna posada, ya que estaban divinamente hechas.
Para entrar al museo primero tienes que encararte con el terrible ToroLoco Maclovio, su nombre de pila lo dice todo, es un animal imponente de colores psicodelicos; sus cuernos tienen la capacidad de intimidar al más temerario, sus extremidades expresan fuerza así que de momento piensas que es imposbile correr a ningún lado; pero ahí no acaba todo, cuando levantas un poco más la vista te das cuenta que está dotado de 3 pares de alas que dejan cualquier opción de escapatoria nulificada. Sumergirte en el agua sería una buena opción si este tenebroso animal no estaviera dotado también de una aleta de ballena en su retaguardia; empero, la tiene.
Necesitas dirigir tu mirada con algo de sinceridad, respeto, y por qué no, también ingenuidad; entonces ToroLoco Maclovio se apartara del camino dejándote ver las maravillas que te aguardan en el MAP.
Una vez adentro, te topas primero con unas calavericas lecciones de Historia de México; nuestros próceres, nuestros villanos, nuestros caudillos, se ven todos reducidos a huesos y carcajadas. Y ya no dan miedo, ni tampoco imponen respeto, ni mucho menos admirabilidad, los héroes y los villanos de nuestra Historia Patria están ahora encapsulados en una imagen calavérica que nómas produce risas entre los escuincles.
¿A poco sí? ¿A poco los mexicanos nos reímos tanto de la muerte?
Ojala...
(Continuara...)
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