lunes, 31 de mayo de 2010

No rifa

Ser inválido--juro, no es burla--no sé en qué punto me lastime, pero el hecho es que me desperte y no pude caminar agusto; no obstante, hice a un lado el dolor y camine hasta mi casa, en el trayecto hice una obra de caridad obligada, y ya llegando a mi casa me di cuenta de que jamás debi haber caminado. Aqui tienen a su pendejo.

He hecho fomentos, aplicado cremas, gritado rabietas, y estar sentado como un pinche vegetal. Carajo (así con mayúsculas). Nada resulta. Me rehuso a ir al doctor (ni cómo pagarlo). Mientras tanto, he perdido el tiempo leyendo poesía, elucubraciones de Octavio Paz y uno que otro artículo de historia.

Hoy pienso que dejarme inválido es el precio por estar parado en una postura poco favorable durante 4 horas que duró el concierto de Paul McCartney....una cosa que uno se reserva pa los nietos...una cosa inolvidable....

Hoy desearía a Cristo aquí, no para que me sermonee (ya lo han hecho sus vicarios, demasiado), sino pa que me diga: Levantate y anda....

No hay comentarios: