Todavía quedan resquemores de su esencia en mi persona, todavía hoy pienso en la soledad infinita que jamás llegue a abarcar, y también en la pared de ladrillo que me saluda todas las mañanas recordándome que tan fácil es tocar con pared, y fondo a la derecha.
Busco todavia con desden el pretexto que me lleve a tu presencia en un encuentro casual a la luz de un sol y las nubes que de repente llegan a quitarnoslo de encima, lo cual provoca alivio en tu mirada, y desvanece el hastío en la mía.
Sueño todavía--si dejara de hacerlo moriría--en todas las cosas que quise hacer, ver, oler, y moler a pasiones y esperanzas, y logros, contigo, despues sin ti, y ahora con ella. Y es que quién sabe por qué mi sombra lleva la delantera, toca primero tu cuello, y yo estoy en tu mejilla, cuando ella ya alcanzó enamorarte, tal como a mi lo ha hecho, sin siquiera recodarla, conocerla, pero queriendola.
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