Lástima de mi que ya no empiezo cualquier escrito sin tener una idea clara. Solía escribir por escribir, mientras tecleaba se tejían las ideas. Ahora nomás no escribo porque me la llevo pensando. Lástima de mi.
La neta yo creci con El Circo, aquel retrato defeño de los días de siempre, los jueves rosas de tianguis y gritos, de güeras y güeros en un país morenito; porque seamos sinceros, los güeros güeros van a las grandes plazas de hormigón...Lo cual no tiene nada de malo. Creci entre el sax y los verdes, blancos y rojos de los semáforos y las grandes banderas, que parecen tener vida propia, brum! brum! se bate la bandera contra viento, se bate la nación allá arriba, y acá abajo nos da risa, porque ninguno somos la bandera. No sé si creci con la mirada sobre el hombro, quién sabe si creci vigilante, vigilando o vigilado, quién sabe, quién puede detenerse a pensar en eso mientras andamos en la corretiza del día a día.
Yo creci del otro lado, la neta. Creci espectador. Creci del lado de las monedas y los deditos que se agitan pa decir que no, del lado del vidrio que no toca el jabón..."ahi pa´la vuelta"...Creci devoto, la neta, rezaba y me persinaba, no del todo porque ni entendia, y cuándo empece a entender, entonces deje de rezar y de persinarme, y madure ateo...Todavía veo a las señoras que con miedo se persinan al pasar frente a un templo...chale
y Como dice la canción de la Maldita...que "gran circo es esta ciudad"
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