martes, 24 de noviembre de 2009

Mi método anticonceptivo y yo

¿Será coincidencia?

Hoy me llegó un mail de Maternidad-Salud, sea quién sea ella, en el asunto venía la leyenda "Mi método anticonceptivo y yo", así literal.

Muchas-y muchos por qué no-dirán que quién soy yo para hablar de los métodos anticonceptivos de las mujeres; ciertamente no sé mucho, como hombre sólo se que son un gasto necesario, y ni pedo, serán doscientos pesos al mes, pero de menos no es toda mi quincena: en pañales, y no sé que tanta madre-tanto sé que ni sé en que se gasta para un bebé. De menos mi chica vive su vida como quiere vivirla, ya ELLA DECIDIRÁ cuando sea momento de cargar con chilpayates.

El hecho es que el mail, que ni siquiera abrí porque de verdad no me interesa establecer una relación afectuosa entre moa y mi método anticonceptivo, me hizo pensar en la ley antiaborto, aprobada en algunos estados del interior del país, recientemente en Veracruz. Que tristeza, que tristeza que los legisladores, que ya no son representantes del pueblo-¿alguna vez lo fueron?-aprueben leyes que atenten contra la vida de sus electores, y que se encuentren profundamente inmiscuidos en una política clerical, no muy lejana a la de la época colonial. El mundo está de cabeza, no hay duda.

Un zapoteco, poco querido pero ni modo, y algunos de sus compadres lograron en la segunda mitad del siglo XIX la total separación de la Iglesia y el Estado Mexicano. Y costo un huevo eso sí. Pero hoy, eso ya se ve muy lejano, ya no asusta, ni tampoco implora respeto, o admiración. Hoy por hoy, la Iglesia ha comenzado a ganar terreno en la política mexicana-una vez más-, muchos somos los que nos hemos dado cuenta, pero muchos otros, y yo diría más del 60% de la población mexicana, todavía piensan que estamos bien pendejos. Que la Iglesia sigue estando a su capilla, y los tres poderes a sus respectivos campos de acción. Que tristeza de mexicanos.

Todos estos mexicanos estoy 100% seguro de que no ven la realidad imperante en México para las madeimoselles que se ven obligadas a tener un hijo, ya sea por ignorancia, ya sea por que han sido víctimas de violación. Todas las mujeres que no le ven sentido a la ley para despenalizar el aborto, no son lamentablemente buenas compatriotas, su silencio e indiferencia duelen, como lo diría Rosario Robles en su columna el lunes pasado.

No estoy tratando de ser amarillista, sino realista-esto tiende a confundirse, pero es que es verdad ¡En México hay violencia señores! ¡Hay machismo! Y las principales víctimas son las madames. Muchas niñas han muerto por practicarse abortos ilegales por pseudomédicos, otras tantas han quedado inválidas...pero en México, no, eso es imposible, eso pasa nómas en Centroamérica. ¡Pamplinas!

Como veran estoy muy emputado. Que chingaos importa la aprobación de la pena de muerte, cuando primero no se aprueban este otro tipo de leyes igual de fundamentales.

No los exhorto a dejar de ir a misa, cada quien. Pero si separen, de política y religión, como hace ya 150 años. Hasta la basura se separa.

1 comentario:

*Biquie* dijo...

Mi método o anticonceptivo :D jojojojo ps si carnal... cada quien, el pensamiento machista vine desde casa, y aunque parezca ilógico, a veces es inculcado por la mamá... y el papá y la abuela y el abuelo... pero lo que quiero decir es que no es de hombres ser macho, es de todos y tan es de todos que se ha convertido en el pan de cada día. Ni modo por aquellas chicas que se dan su lugar cuando le dan el lugar a un wey, pero así es.