Cuando uno aboga por las tradiciones netamente mexicanas-hoy producto de una rara mezcla entre tradiciones hispánicas y aztecas-la mayor parte de la gente asiente con la cabeza, como disque dandote la razón, mientras te miran detrás de una mascara que reza implícitamente en la frente de aquellos la oración: I love Halloween...
Otros tantos ni asienten, ni dicen nada, mejor prefieren ignorarte. "Este cabron está loco". Y los demás que faltan te tachan de nacionalista, alegando que las costumbres en realidad nunca han importando tanto, y que mejor me vaya preparando con unas clasecitas de ingles, para poder parlarlo bien a la hora de la invasión norteamericana, que según ellos todavía no llega, pero se avecina...
Lo más chistoso de todo es que ninguno escucha mi total opinión. Si bien me siento mexicano, en realidad siento con fervor que no peco de ello; y es cierto también que no busco la unión universal bajo los preceptos mexicas, y tal vez mi único pecado sea gritar: "Goool!!!" cuando la Selección Mexicana de Futbol anota un tanto. Porque a decir verdad, yo no me confraternizo ni con los morelenses, ni con los mexiquenses, y mucho menos con los zacatecanos. La verdad es que me valen un carajo.
Lo que no me vale un carajo, y en parte-porque no completamente-me revienta los huevos, es ver a un montón de pendejos exigiendome que me "disfraze" de algún personaje caricaturesco con el fin de poder pasar a unos cuantos metros cuadrados para así poder hacer algo que se puede hacer con o sin disfraz: Beber.
Y es que aquellos que organizan los pinches Halloween, han tomado como norma marcial el vestirse cada año como pendejo para poder hacer algo en donde el disfraz juega un papel totalmente periferico. ¿Es que acaso no me la puedo pasar bien con mis amigos sin el hecho de disfrazarme a la de a huevo? De hecho puedo, pero el reproche de la mayoría, y su único argumento, es que "si yo me disfraze, y me chingue un tiempo buscando mi disfraz, o me gaste tanto dinero en el, por qué tu no vas a hacer lo mismo"...
Y entonces sí ahi van los demás pendejos a disfrazarse, diciendo a la vez "es que esta fiesta no me la puedo perder"...que lamentable que todo sea disguisse desde un principio.
Entons parece aqui que la amistad toma un sentido más periferico que el mismo disfraz. Claro, el pinche chiste de todo esto es mostrar ante la sociedad que mi disfraz me costo mas trabajo que el tuyo, todo es egocentrismo, pero éste también se ha disfrazado de "fiesta", y se le llama pomposamente Halloween.
Entonces no abogo por el Día de muertos, que también tiene muchas cosas bonitas, y que por demás de todo todavía no nos exige disfrazarnos de calaveras azucaradas para ir a pasar un rato con los amigos. Sino es más bien es ese sentido antigringo que recorre mis venas, que se confunde con un falso nacionalismo...
Ya conluyendo, creo que lo que más nos une a los mexicanos es el antigringuismo y la selección mexicana de futbol.
¿Tristemente?
No hay comentarios:
Publicar un comentario