jueves, 5 de noviembre de 2009

Constitución Canina

No sé de quién hablo...



Pero me he dado cuenta, conforme va pasando el tiempo, que un perro es mucha responsabilidad para un anciano; es cierto que los niños no están todavía preparados para establecer una relación de dominación sobre su mascota, porque la mayor de las veces ésta termina comiendose en vida al escuincle. Los chilpayates todavía no tienen la edad, y quien sabe si algún día la adquieren, para tomar la responsabilidad de limpiar las heces de su perro, bañar a los mismos perros, cortarles el pelo, y un eterno etcétera que se extiende unas calles más para allá.



Los infantes se convierten en muchas ocasiones, no en el enemigo-por no decir amo-si no en el compatriota perruno: Que como sabes, los dos estamos del mismo lado ¿o no?.



A los mayores se les olvida que los perros nacen jovenes, que están creciendo, que no saben nada del mundo, y que están obligados por fuerza nuestra a crecer y a madurar de manera muy rápida. "Qué no entiendes que estoy cansado? Pues deberías Napoleón". El perro muere de aburrimiento, porque no sabe leer, y lo que ve en la tele no le interesa en lo absoluto, lo que mi perro quiere es salir, conocer el mundo, y todos sus pormenores, pero yo ya he apagado su flama aventurera...

Pasamos a segundos planos, las heces y el baño no son tan importantes...

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