Despues de una increíble noche de juerga de la cual recuerdo muy pocos momentos mi cuerpo me ha pedido descanso prolongado, y me dejo una carta debajo de mi almohada, una carta muy breve con palabras llenas de sinceridad que con una sola expresión fue capaz de decirme muchas cosas: "YA...NO MAMES"
El mensaje era suficientemente claro como para poder leerlo en medio de mi borracha ceguera; me levante con pesar, todavía bastante borracho como para poder articular palabras, revise mi celular (por aquello de que cuando ando en copas hago llamadas a amores pasados, amores futuros y amores prometidos), no había nada, por ahí todo iba bien. Después recorde que no sabía que había sido de mis amigos, así que procedi a llamarles, todos me contestaron con hueva disimulada: "Chido wey, pues estamos vivos. Te dejo, hace sueño". Por ese lado todo iba bien también.
El siguiente paso era enfrentarme a mi familia, nadie me dijo nada, creo que sólo mi mamá menciono algo como: "Estabas hasta atrás ¿verdad? No podías ni meter la llave a la cerradura". ¡Ah! Entonces si llegue por mi propio pie, así que procedi a responder de manera muy sutil "Pues estaba oscuro". Ufff prueba superada. Ya recuerdo que efectivamente me tarde bastante en meter la pinche llave.
Desayune tranquilamente, muy callado, haciendo pocos comentarios y comportándome como todo un caballero, para evitar las críticas de mi estado, y así fue. Me retire de la mesa para poder dormir otro rato, en la almohada estaba la carta arrugada que mi cuerpo me había escrito la noche anterior, la hice a un lado y me dispuse a dormir.
Mi mamá respeto mi letargo hasta donde pudo, pues me despertó con la infamia más sutil del mundo: "Ya vamonos". ¿a dónde? "Tus hermanos van a tocar en Chapultepec". ¡O la la! no recordaba que mis hermanos hacian cosas de buen gusto pero bueno, animado por este pensamiento me levante gustoso para disfrutar de un concierto en la antes casa de emperadores, y presidentes pedantes.
El camino lo soporte con mucha enjundia. La borrachera aun no se había ido. Cuando vi el castillo de Chapultepec en lo alto del cerrito, me sentí verdaderamente gringo; y ahí estaba yo, sudando de pinche miedo, habíamos ganado todas (Rio Churubusco, Molino del Rey, Angostura, etc)¡Todas! Pero igual y esta era la ultima, la imponencia del castillo me hacía pensar en la pobreza de mi país...Allá no hay nada de esto God dammit...
Regrese al 2009, y dije entonces: "Que hueva hasta alla, puta madre" Y a caminar, y a subir el pinche cerrito, y a maldecir entredientes la suerte de aquellos huevones que tienen el privilegio de subir a la puerta del castillo como pasajeros de un tren poco verosimil.
(Continuara...lo juro)
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