Nadie, ni siquiera Sara Villarias me va poder decir que no viene un nuevo año, y que todos los números cambian en los calendarios, en los celulares, en las compus, en los cárteles, en los programas. Eso sí, nada de arrastrar maletas, ni barrer la caza, ni usar colorida ropa interior (monamour, tu si peux faire cete); nada de comer uvas, que están bastante caras, ni mucho menos pedir deseos a la nada, tampoco pensar en propósitos incumplidos, por cumplir, y por retomar, eso sí, beber un poco, porque no se puede negar que es fiesta...
Nada de mamadas, de que yo no celebro tal, porque a veces celebramos lo incelebrable, que porque salimos de tal lado, que porque estamos aqui, que porque estaremos acuya. Nada de eso.
Seguire con mi noche por Madero; total que nos quedamos a la escucha de Get Back, para pasar a Hey Bulldog, exhortando con la mirada que cualquiera podía acercarse a nosotros con la sola idea de hablar si es que se sentía solo. Regresamos al Sanborns de los Azulejos, esta vez no encontramos gente, rapido pedimos silla en el espacioso vestibule emparedado de murales y acompañado de charlatanerias de política, familia, chismes, famosos y un pésimo escritor: Martin Moreno...aquel señor del México impávido, y el México trasnochado y quien sabe que tanta mierda...Lastima por Alfaguara...
Conversamos ma frére et moi mucho tiempo, de todo, de quijotadas, de cajeteadas y de pendejadas...Nada inolvidable, pero sin duda memorable, experiencia archivada ahí, en lo profunda de nuestras testas...
Después de abusar del "Nuestro famoso café del Sanborns" no dirgimos con pesadumbre a nostra maison, nos confundimos entre millones de caras apiñonadas y cansadas, hastiadas y entusiasmadas por lo que quedaba del Guadalupe-Reyes...Y la noche se nos fue, divagando entre "chicles mentolados por cinco pesos" y "lo mejor de la música del 2009" y demás mercaderias procedientes de la pirañería...
Será mañana, como hoy, un nuevo día, y también un nuevo año...
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