Es lógica la respuesta, y la sorpresa no tiene lugar a la pregunta: ¿Dónde está mi pasado?
Realmente mi pasado no está en los periódicos, ni siquiera en mi acta de nacimiento, no está mucho menos en mis variados diplomas y certificados de estudio, tengo la extraña sensación de que ahí no reside mi pasado. Mi pasado, esa mole de recuerdos que aventaja a mis decisiones futuras.
Yo sé mi pasado, todos sabemos nuestro pasado, pero nuestro pasado sólo se materializa en realidad cuando ese pasado es compartido, ¿somos tan poco existentes en el silencio? La naturaleza del hombre es la compañía (siempre me lo asegura un amigo, la ironía), y también el pasado existe cuando es compartido...
La Historia tiene su nacimiento en la acción de vincular el pasado fragmentario y hacerlo unitario, porque un pasado a solas, que no tiene relación con nada en absoluto, es un pasado decadente, destinado al olvido...
Imagino entonces que cuando mueran todos aquellos que han compartido el pasado conmigo, entonces ese pasado habra desaparecido, y yo no renegare de mi pasado (porque lo tengo presente), pero mi pasado entonces me renegara a mí...
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