sábado, 11 de abril de 2009

La historia de una zorra

Las vacaciones de semana santa siempre están llenas de sorpresas, al menos para aquel que puede verlas, aquel que no vive con la pesada monotonia de pensar que nada puede impresionarle, confieso que yo era de esos. Estos días no han sido, ni por atisbo, religiosos para mi, sin embargo mis percepciones han cambiado, y probablemente mi vida también, que tristeza.

No tiene mucho que conocí a Tetlaxinqui, en realidad no puedo decir que lo conocí, pero si el saludar a alguien implica conocerlo, pues bien, lo conozco desde hace pocos días. Tetlaxinqui es un familiar bastante lejano puesto que no es mi familiar, pero bien podría ser mi sobrino; él es moreno, alto (contando que mi estatura es baja), en general, una buena persona. También quiero recalcar que le gusta la música, la verdadera, la que no se queda en el repetitivo, simple, aburrido y cansado happy punk, el cual no puede despegarse de los acordes de quinta. Tiene una novia que es seis años mayor que él, una chica de veintidos años, que tampoco se despega de las quintas, es decir, una chica normalona; Esta chica se llama Cozatli, o al menos así la llaman las mujeres, y tiene la facultad de coquetear con cualquier hombre de la Tierra, para colmo, ella coquetea con uno de los mejores amigos de Tetlaxinqui, que pequeño es el mundo.

Tetlaxinqui es como un perro persiguiendo un carro, desea a Cozatli, la sigue, corre por ella, y cuando lo logra, no sabe que hacer con ella. Y no muy lejos de ahi estoy yo, y mi compadre, y mi amigo, y mis compañeros, y el hombre en su conjunto...¿qué hay que hacer? ¿Seguir siguiendo el carro? ¿O dejarlo ir?...




1 comentario:

*Biquie* dijo...

Yo soy una chica hermano jojo, te puedo decir lo que mejor me ha servido últimamente: "go with the flow" y las cosas pasarán, las cosas serán y lo mejor de todo: "como debe de ser" jojo