¿Cuándo te sientes verdaderamente mexicano?
-No sé, creo que nunca. Ah no. Aguanta, ah sí. Cuando juega la selección.
No me siento culpable por dicho sentimiento. El lienzo divinamente patrio que ostenta los colores verde, blanco y rojo; con un enorme águila deborando una temible y ponzoñosa serpiente de cáscabel propia de la región del norte, proveniente del Desierto de Sonora. Muy cerca, de lo que alguna vez fue originalmente el lugar de donde vinieron los pobladores del Aztlán, un tipo de Tierra prometido, pero donde la Historia (o profecía) funciona al revés, pues se escapa de Aztlán para llegar a Tenochtitlán, y no al revés.
Llegando a Tenochtitlán, la segunda tierra prometida, encontraron lo que algún Dios una vez les dijo que encontrarían. Después de andar vagando sin destino cierto durante algún tiempo, él inmenso lago de Texcoco les pareció refrescante ante los recuerdos, bien impregnados en su mente, de la seca Aridoamérica.
¿Ahí nació México?
Quizás Morelos haya tenido razón, México en realidad nació el día que el criollo, quien defendía sus intereses contra la opresiva Corona española y despues contra el yugo francés fantasma, se levantó a las cinco de la mañana a oficiar su misa tempranera. Tocó las campanas y los ciegos feligreses que esperaban, una vez más, la misma homilia del cura Hidalgo, se encontraron con algo totalmente diferente.
¿Ahi nació México?
O tal vez México nació el día que Juárez, el invencible droide chiapaneco, puso sus lustrosos huaraches encima del craneo muerto del príncipíe autriaco ya fusilado.
México no ha nacido aún...¿Por qué le cantamos las mañanitas? Si todavía no se gana el Mundial...
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