Ahi escondida a la sombra de la enorme avenida Rio Churubusco se encuentra la casa-museo de uno de los hombres que encabezó la Revolución Rusa de 1917, una revolución que tuvo la suerte desembocar en un plan más o menos trazado desde el principio por grandes ideológos, ahora llamados sociológos con teorías opsoletas por aquellos que prefieren ignorar las teorías y adentrarse en otras que tienen como base las primeras ignoradas. Marx y Engels encabezan el protagonismo de muchos otros hombres inteligentes como Proudhom, en los que fundamentaron sus teorías: El Socialismo.
La casa de Leon Trotsky engalana a México y lo situa entre una marabunta de conflictos sociales ocurridos en el mundo durante el siglo XX. Se dice que el pintor Alfaro Siqueiros mató de un balazo a este exiliado de la Rusa Soviética; también se dijo que encontró en México un lugar propicio para su tan soñada Revolución Permanente, pero un mexicano lo mató...
Hoy por hoy, la Ciudad de México (así como sus habitantes) ha permitido la permanencia de un museo que le hace honor a la figura de este revolucionario (en el sentido literal más estricto que se le puede dar al adjetivo); muy pocos se molestan en visitarlo. Hoy me introduje en su modesta biblioteca, bastante chica, pero toda ella dedicada a la obra socialista que inspiro a Trotsky y de la que él ahora es fuente de inspiración; sin embargo, la biblioteca estaba vacía; sin embargo, pocos sienten que ya hay nada que agregar a la obra de un exiliado y otros pocos más nomás se paran enfrente de esta casa-museo para hacerle la parada al camión.
Los invito a que se den una vuelta por este museo, y se empapen de los ideales vivientes (que artistas y literatos han hecho permanecer) y dejen de sentir ese "miedo rojo" que perdura todavía en muchos mexicanos...
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