domingo, 7 de noviembre de 2010

Amor de lejos

Estas pinches carreteras pasaron a jodernos, quisiera que nos conectaran (su verdadero fin), pero no hacen más que mostrarme lo lejos que queda mi presencia de la tuya y, es verdad, no necesito metáforas ni movimientos de alegorías infinitas para decirte lo lejano que estás entre este mar de azoteas, cuyos peces brillan y bufan día y noche, este pinche mar de soledad que es sin tú voz y tu presencia. De la misma manera me joden esas aves de acero que me hacen pensar en el número de posibilidades (que no probabilidades) que tengo para acercarme a tí. Ay pinche amor de lejos, pinche amor pendejo. Me joden por igual esos momentos atrapados, encuadres de sonidos y sonrisas, que despiden un olor a cartón mojado de pura agua salada. Ay maldigo a los cabrones que encerraron los recuerdos en estos pinches cartones de 10x12 cm y que no permiten que tu imagen se diluya entre las distracciones que ofrece este mundo globalizado. O el telefono que me hace pensar en tu cercanía tan lejana, me da alas, me da ilusiones de un mundo imaginado, creado a partir de hilos que comunican los decíbeles de tu ausencia. Y el tiempo que es, más que nada, inmisericorde que separa los días en horas y sus horas en minutos y los pinches minutos que se me hacen segundos de eternidad plastificada.

Que gacho es el amor

(Insipirada en la historia de una chik que encontre en mis ratos de ocio en facebook)

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