Soy el resignado voyerista de tu vida, y eres la mudez de mis alegrias
Soy el libido de tu pasar por mi pasado, la ceniza donde hubo fuego
Soy, y tu eres, el reflejo en mi agua, y la frescura de mi memoria
las nubes de mi conciencia, las lagunas de amnesia, las ocurrencias de cada día.
Eres piedra en mi calma, balde de agua fria, el lento salir de mi somnolencia.
Eres palabras y miradas, soy promesa y tu juramento, soy la falla y tu mi llanto.
Eres el flujo de mi sangre, y yo el carmín de tus venas,
los contornos limitrofes de ti misma, y tu eres de mi esclavitud las cadenas.
Hoy eres después de, y yo soy tu antes de,
la tormenta de tu trópico, tu cada vez más un pasado utópico,
las aves de tu torre, y tu el cruel invierno que me ahuyenta.
Eres el infinito verso y yo el mal poema, la detallada descripción, exactitud del buen momento, y yo este idiota intento.
Tu eres el princpio de este trauma, la confusión en la calma,
yo la negación del olvido, el terco pretérito,
y tu la ausente punto final de este poema.
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