Chaaaa' estás relejos, como una estrella
con la certeza de que estás ahí, pero lejos. Lo único verdadero es tu lejanía, tu existencia tan solo verosímil. El tiempo se me hace migajas, las horas son boronas infinitas, incontrolables, la espera larga. Me refugio en la lectura cansada, en la imaginación de otros, huyo constantemente de mi propia mente, pues la encuentro infestada con imágenes tuyas, cuarto de espejos que reflejan tus posibles respuestas anticipadas por mi deseo. ¿Dónde está tu azar que tanto quiero?
Procuro anécdotas, ejercito la memoria, guardo cuentos, risas, artículos, maquinaciones, conjeturas: lo que sea. A falta de mundo, libros. A falta de tí, versos.
Descanso mi mirada en las cordilleras, pienso constantemente en el Norte y el Oriente, busco al amanecer tu mírada en el alba, tu ubicación, tu existencia, como los musulmanes que rezan hacia La Meca.
Anteponiendo la ciencia matemática a la pasión, tengo la certeza de que estás a 30000 baros en avión, o a 30 días en caravela. No pretendo alcanzarte, desde luego, mi locura no podría materializarse más allá de esta prosa o un suspiro. Sólo quiero que sepas que no te olvido.
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